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Exhibitions: DAMIÁN FLORES: Arquitectura racionalista en Madrid.

Del 16 de diciembre al 21 de enero de 2006.


Viviendas en Vallehermoso, 2005, óleo/tabla, 63x43.5 cms.

Damián Flores nos ofrece hoy una magnífica exposición sobre la arquitectura racionalista madrileña. Pintor que posee una vasta cultura literaria e histórica y viajero incansable, tiene un ojo experto en la contemplación de los motivos arquitectónicos que particularmente le interesan. Poseído de la arquitectomanía, va por el vasto mundo buscando los edificios, las ciudades y los paisajes que le atraen irremisiblemente. Esta vez su viaje no ha sido muy lejos. No necesitaba desplazarse. El motivo lo tenía cerca. Lo que hacía falta era mirar el entorno cotidiano y reparar en los edificios y las construcciones que pasan desapercibidas para los que deambulan ante ellas sin mirarlas. Era hacer el viaje alrededor de su cuarto. Ahora bien, lo que en parte es cierto y aún está presente en los edificios existentes, aunque muchas veces adulterados y transformados por el paso inexorable del tiempo, es que hoy son en gran medida diferentes a lo que fueron en el momento de su creación. El período de la arquitectura del racionalismo madrileño fue muy breve, finales de los años veinte y los seis años treinta de la II República española. El movimiento arquitectónico racionalista fue cortado e interrumpido traumáticamente por la Guerra Civil y el triunfo de las fuerzas que se opusieron a su ímpetu renovador de la arquitectura y de la sociedad española. Juzgado por los vencedores como “internacional” y negativo, tenía que ser borrado o al menos olvidado. Damián Flores hoy nos devuelve su momento creativo en imágenes que, con la prístina visión de un artista que se identifica con los renovadores ideales de modernidad que alentaban a los arquitectos de la llamada generación del 25, exalta un fugaz momento estelar del arte español.

Damián Flores para lograr su exposición ha llevado a cabo un intenso trabajo de documentación. Tras rastrear en la capital de España los edificios que aún quedan en pie, realizar un trabajo casi arqueológico de encontrar las fotografías de la época en que se construyeron e inauguraron las obras e informarse de la biografía de los arquitectos, el artista ha ido pintando los cuadros uno a uno. Su reconstrucción ideal de las obras es propia de un entusiasta y enamorado de la mentalidad y de los propósitos estéticos y funcionales de los creadores de una metrópoli que, por falta de tiempo, sólo nos ha dejado, de manera fragmentaria, los testimonios de la ciudad que querían transformar acorde con los nuevos tiempos. Mercados, garajes, cines, teatros, hoteles, cafés, bares americanos, cabarets, bloques de viviendas y colonias de chalets unifamiliares fueron entonces construidos con un diseño sobrio y desornamentado, de claros volúmenes y líneas de gran limpieza y pureza en el trazado. Hay obras que son paradigmáticas del momento, que fueron destruidas o deformadas: el Aeropuerto de Madrid y la Piscina La Isla, de Gutiérrez Soto, el Hipódromo de la Zarzuela y la Central Térmica, de Torroja, la Estación de Servicio de gasolina Porto Pí, de Fernández Shaw, el Teatro Fígaro, de López Delgado o la Casa Barco, de Rafael Bergamín. Cuando Damián Flores nos propone en el retrato colectivo “busque a su arquitecto”, nos está incitando a adherirnos a una estética y a un sistema constructivo que entonces era totalmente revolucionario en Madrid, ciudad en la que entonces todavía dominaba el gusto por lo pintoresco y el regionalismo recargado de ornamentos y connotaciones falsamente tradicionales.

En los años veinte y treinta del siglo XX España vivió la Edad de Plata de la literatura y del pensamiento. También en las artes de vanguardia, la arquitectura y las formas nuevas de vivir. Todo era como recién estrenado: el deporte, la aviación y la apertura hacia horizontes vitales todavía no explorados. En el terreno de la arquitectura, sin embargo, existían posiciones encontradas como las que existieron, dentro de la misma modernidad, entre García Mercadal y Lacasa a propósito de las formas arquitectónicas y la funcionalidad de los edificios, lo racional, lo higiénico y la adecuación de las nuevas tipologías a las necesidades de una nueva sociedad. Todo ello está implícito al contemplar los cuadros que Damián Flores ha hecho de los edificios modélicos de la época comúnmente denominada racionalista. Pintor que sabe unir el “more geométrico” con lo puramente pictórico del género, sin caer en la trampa de lo documental o descriptivo, nos lega, con esta nueva exposición, el sentido profundo de unos cuadros en los que realidad y utopía, espacio concreto y tiempo histórico se funden. Sus representaciones arquitectónicas como las antiguas de su género responden a un mundo simbólico en el cual la memoria está presente, de igual forma que la melancólica reflexión sobre lo perecedero. Obras conmemorativas de un buen hacer constructivo, todas encierran la nostalgia de un pasado cuyo designio era alcanzar la plenitud de una Edad de Oro que no fue posible y de la que únicamente nos quedan fragmentos muy preciosos.

Antonio Bonet Correa


Teatro Fígaro, 2005, óleo/tabla, 61x35 cms.


Torre mercado de Toledo, 2005, óleo/tabla, 40x30 cms.


Colonia El Viso, 2005, óleo/tabla, 30x30 cms.


Piscina Club Stella, 2005, óleo/tabla, 27x32 cms.


La Equitativa, 2005, óleo/tabla, 30x30 cms.


Residencia de Señoritas, 2005, óleo/tabla, 30x30 cms.


Garages Seida, 2005, óleo/tabla, 30x40 cms.


Vivienda Díaz Caneja, 2005, óleo/tabla, 30x40 cms.


Luis Gutiérrez Soto ante Chicote, 2005, óleo/tabla, 37x52 cms.


Viaducto, 2005, óleo/tabla, 40x30 cms.


Casa del Barco, 2005, óleo/tabla, 40x30 cms.


Viviendas en Costanilla de Santiago, 2005, óleo/tabla, 60x40 cms.


Central eléctrica, 2005, óleo/tabla, 32x27 cms.


Viaducto, 2005, óleo/tabla, 60x43 cms.


Edificio Parque Sur, 2005, óleo/tabla, 62x45 cms.


Cine Barceló, 2005, óleo/tabla, 65x52 cms.


Gasolinera Porto Pi, 2005, óleo/tabla, 54x65 cms.


Capitol, 2005, óleo/tabla, 80x54 cms.


Piscinas La Isla, 2005, óleo/tabla, 55x97 cms.


Gasolinera, 2005, óleo/tabla, 40x40 cms.


Hipódromo, 2005, óleo/tabla, 20x37 cms.


Busque su arquitecto, 2005, óleo/tabla, 140x140 cms.