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"VANESSA LOSADA: Patrografías"

Del 28 de noviembre al 13 de enero de 2007


“El atavío (…) Forma parte del hombre; es el texto de su existencia y su clave jeroglífica”.
Balzac

“El vestido y la apariencia descansan sobre códigos y convenciones, muchos de los cuales son sólidos e intocables, defendidos por sistemas de sanciones e incentivos capaces de inducir a los usuarios a hablar de forma gramaticalmente correcta el lenguaje del vestido bajo pena de verse condenados por la comunidad”.
Humberto Eco


Infinidad de reflexiones entorno a los elementos que intervienen en la construcción de la identidad me han llevado a re-presentar (1) su deconstrucción, mediante un enfrentar y desmenuzar con tenacidad lo antagónico; recurriendo a la contradicción, al hacer y deshacer, pues las cosas son porque existe su opuesto.

Descomponer una construcción implica darle la vuelta al jersey para verle las costuras, deconstruir una estructura previa: una retícula, un mapa, un tejido-articulado por la acción de entrelazar hilos en direcciones contrarias-un vestido-confeccionado por capas y a partir de la unión entre pequeños fragmentos que conforman lo que llamamos patrón-.

El proceso de desenredar hilos y mi obcecación por de-limitar los diferentes estratos, hace que se confunda lo interno y lo externo, lo público y lo privado, el cuerpo y el alma, lo innato y lo adquirido.

El cuestionamiento de la estructura pone al desnudo la lógica y las presunciones que constituyen la tradición. Lejos de intentar llegar a lo resolutivo, desde la contraposición sistemática, planteo la imposibilidad de fijar un sentido: La identidad, personal y cultural, como unidad inamovible, se hace por tanto, difícil de sostener.

Sencillos sistemas reticulares como la tela y manifestaciones más complejas, de las que resultan cartografías corporales llamadas prendas, son parte de un código que sirve para articular mi lenguaje. Son frágiles estructuras de fácil deconstrucción.

El vestido, como forma de representación cultural, depende del cuerpo y el contexto (2) . Viste, cubre, descubre y modifica al cuerpo en función del medio, condicionando su actitud y gestualidad, el modo de andar, de experimentar, de percibir e interactuar con el otro.

Estas pequeñas arquitecturas articulables que funcionan como casas ambulantes o hábitats móviles, delimitan el espacio de relación con los demás marcando las fronteras entre hombre y mujer, lo visible y lo oculto, entre la moralidad y el libertinaje. Desde esta perspectiva, el patrón clasifica, ordena, jerarquiza, margina, es el signo de pertenencia por excelencia.

La capacidad expresiva del collage (Assemblage) nos enfrenta a la problemática del espacio-realidad, a la creación de una realidad a partir de fragmentos de otra. Conduce a la ruptura y discontinuidad del sujeto-objeto, a la reconstrucción-reproducción, al cortar y pegar. Asimismo, en el vídeo-performance “Collage#3”, la utilización del collage me permite establecer un diálogo entre las prácticas tradicionales de representación y los sistemas de representación más contemporáneos, como el vídeo.


1 Y digo re- por los ilimitados recursos artísticos que se han empleado para ahondar en el extenso, y ya difícil de definir, concepto de identidad.
2 “El cuerpo del usuario contextualiza al vestido , y el cuerpo vestido se contextualiza a partir del escenario en el que se presenta” Andrea Saltzman, El cuerpo diseñado: sobre la forma en el proyecto de la vestimenta, Buenos Aires, Paidós, 2004.